Bottles of perfume, last part….Frascos de perfume, última parte

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Text credits:
https://www.perfume.com/article-history-of-perfume
The History of Perfume
When we smell a particular fragrance, such as, say, clean laundry or a fresh peach, we instantly and unconsciously connect that smell to a portion of our memory. Smell can evoke feelings and bring back memories that we forgot we had. Perfume is, quite simply, a mastery of some of the most frequent scents, and the artful combination thereof to produce a unique smell for an individual person. To understand perfume, we would need to start at its inception, back in the time of the ancient Egyptians.
Origins & History
Egyptians were responsible for the origin of perfume. They utilized scents in everything from religious ceremonies to burial preparations and even daily wear. The rich elites of Egyptian society, male and female alike, would adorn themselves with aromas like lily to denote their status. The Persians took over the use of perfume as a sign of political status, but it wasn’t until the Greeks and Romans became acquainted with it that it began to be viewed as a form of art and produced en masse and in consistent quality. Archaeologists recently uncovered a perfume factory from 2,000 BC, located in Cyprus, which seemed to have specialized in the production of scents like coriander, laurel, myrtle, lavender, and rosemary. Perfume slowly spread throughout the globe, and for a while, scents were reserved mainly for use in religious ceremonies. However, in 1190, perfume began to be produced commercially in Paris, and from there, it blossomed into a massive industry once more.
Perfumed Textiles – Scent is an irreplaceable part of life. It played a major role in historical life as well, and Katia Johansen explains in this paper from the University of Nebraska, Lincoln, how she went about it and what she learned from her research about the rich history of scent.
History of Fragrance – Straight from the French Society of Perfumers, follow the development of perfume from the court of the Sun King to the invention of artificial musk with this comprehensive, yet brief, article.
Coco Chanel, No. 5 & History’s Scent – What made No. 5 so popular – and what’s the story behind its creator? Discover the history behind one of the most famous scents in history with this radio story from WBUR.
From Industry to Luxury: French Perfume in the 19th Century (PDF) – Perfume has been an industry since the time of the Romans, but what was it that elevated perfume to a symbol of true luxury? Find out here in this paper from Harvard Business School.
Eau de Cologne – When a perfume is popular, it’s popular for a reason. Eau de Cologne was originally created in 1709, but it remains a tremendously popular scent today. Read more about its creation and three-hundred year history here.
Lydion Perfume Jar – The design of a perfume’s container wasn’t a 20th century invention. Take a look at one of the earliest “iconic” perfume containers from the 6th century BC, courtesy of the Metropolitan Museum of Art.
Body Arts: Scent – We know how perfume is marketed today, but how did the Egyptians tackle the problem? Take a peek at an ancient Egyptian perfume bottle, and compare it to its modern cousins in this short but sweet article from the PittRivers Museum.
How Perfume is Made
The Egyptians used to create ointments and balms with essential oils mixed in to provide scent. Today’s perfume, however, utilizes a much more complex method of preparation. The desired scents, in specific quantities, are combined with either ethanol or ethanol and water. The concentration of the scent depends on what kind of perfume is being made. True perfume, for example, may have a composition of up to 40% of scent material. Eau de Parfum will only have up to 20% of scent material in its mixture, resulting in a lighter, more subtle aroma. It all depends on the desired perfume profile and the scents that the perfumer wants to include.
Follow Your Nose: Engineering in Perfumes – Perfume has certainly evolved to match modern times, but did you know that there might be such a thing as a perfume pill in our future? Find out here with this article from the University of Southern California.
Smells Like Julius Caesar: Recreating Fragrances – Aside from providing a recipe for Roman perfume, this article from Science in School covers how perfumes were made, what some of the most common ingredients were, and how to reproduce a Roman perfume in your own home. If you’re interested in historical scents, this is an article not to be missed!
The Role of a Perfume Chemist (PDF) – There is a surprising amount of chemistry behind perfume, especially those produced synthetically. The Royal Society of Chemistry offers you a peek inside a perfumer’s lab – and job – with this interview of Judith Gregory, a senior perfume chemist.
Perfume, in This Case, ‘Made by Nose’ – Perfumers are a unique breed of professionals. Get to know one of the up-and-coming greats, Roja Dove, in this article from the New York Times.

Español
Créditos de este texto:
http://www.expocenter.com/perfume/historia.htm
El sentido del olfato
Gracias a los sentidos nos comunicamos con el mundo. Podemos carecer de alguno de ellos, pero si es así, se produce una inevitable desconexión con el exterior. El olfato se ha considerado siempre el más bajo de los sentidos, del que se puede prescindir más tranquilamente porque altera nuestra percepción en menor medida que la vista o el tacto. Puede ser cierto, aunque sin olfato seríamos privados de ciertas emociones. Cuántas veces un aroma nos ha traído el recuerdo de alguna persona o de una época pasada de nuestra vida.
Esto es debido a que, de todos los sentidos, el olfato se caracteriza por ser el más rápido en poner a funcionar nuestro cerebro, transportándonos a un mundo de emociones y de sentimientos distinto y más profundos, que el que nos sugiere la visión de una imagen o la percepción de un objeto.
Por tanto, el perfume existe desde que existe el sentido del olfato. El hombre aprendió desde sus orígenes, a distinguir un “buen olor” de un “mal olor”, aunque naturalmente no comenzó a experimentar con los aromas hasta mucho más tarde.
Historia
Casi con toda seguridad que el perfume nació en estrecha relación con la religión, empleado como purificante del alma y también como ofrenda a los dioses. El incienso, que se lleva utilizando desde hace 5.000 años, se empleaba en las ceremonias religiosas y, al igual que hoy en día, se despedía a los muertos con flores. En la mayoría de los casos era el sacerdote el encargado de mezclar los aromas en las proporciones adecuadas. Prueba de su uso en rituales lo tenemos en los relieves egipcios y en la artesanía griega y romana. Desde la India se importaban hacia Egipto, Grecia y Roma grandes cantidades de sustancias aromáticas que eran muy valoradas, como las especias y el sándalo.
Las fragancias pasaron de Oriente a Egipto, donde, los que disponían de agua vertían una pequeña cantidad en los baños, y al salir de ellos se untaban el cuerpo con más de veinte aceites diferentes, creyendo así, estar más cerca de los dioses.
De Egipto pasaron a Grecia. Los gimnasios griegos contaban con una parte para el aseo personal, y allí se podían encontrar infinidad de productos fragantes de diferentes formas y colores: talcos que aplicaban en su piel, aceites, resinas mezcladas. Incluso fueron los primeros en comercializar estas sustancias en los mercados, naturalmente, entre un público muy seleccionado. Pero fueron los romanos los que, ocupados por un aseo personal diario, lanzaron el consumo de los perfumes a todos los escalones de la sociedad.
La perfumería también se encuentra desde la antigüedad asociada a la ciencia médica. En Grecia, Hipócrates, padre de la medicina, utilizaba pequeños concentrados de perfume para combatir ciertas enfermedades. La capacidad curativa de las plantas o aromaterapia tiene su origen en este país, aunque posteriormente, en la Edad Media, los perfumes se siguieran utilizando para luchar contra las epidemias y como desinfectantes hasta bien tarde, como por ejemplo en la peste que azotó Londres a mediados del s. XVII.
Paradójicamente con la llegada del Cristianismo y sus mensajes de humildad y pudor, el uso del perfume por parte de las mujeres (mayores consumidoras de perfume a lo largo de la historia) cayó en desuso. Esto, junto con la caída del Imperio Romano, marcaron un periodo de declive del desarrollo general (principalmente cultural) en occidente.
Fue de nuevo la civilización árabe la que comenzó a experimentar con perfumes tras la aparición de una nueva ciencia, la alquimia. La alquimia aplicada a esta materia pretendía arrebatar las propiedades a las plantas, extrayendo así su quintaesencia. De esta forma, la planta seleccionada era destilada infinidad de veces hasta que sus cualidades pasaban a otro estado. Con la llegada de los árabes a España la perfumería se extendió al resto de Europa. Los países mediterráneos contaban con el clima adecuado para el cultivo de flores y plantas aromáticas, principalmente el jazmín, la lavanda y el limón, por lo que las costas de España, Francia e Italia se vieron de repente rodeadas de plantaciones cuyos frutos eran aprovechados por los árabes, haciendo del perfume la principal herramienta de su comercio.
Por oriente, el perfume es introducido en Japón a través de China, que ya contaba en el s. VI con grandes artesanos de la jardinería natural que destinaban parte de sus cosechas al prensado de pétalos para la fabricación de perfumes. En este país se le concede al perfume un gran poder, y el sentido del olfato, siempre desplazado frente a los otros cuatro, es colocado en la posición que le corresponde. Una de las artes obligatorias que recoge el Kamasutra es, precisamente, perfumarse, para así formar una sólida alianza entre olor y amor, favorecedora del encuentro erótico entre sexos.
Aunque en la Edad Media la utilización del perfume quedara relegada gracias a la iglesia, si se siguió usando entre las clases sociales más favorecidas. Como la higiene personal dejaba mucho que desear, las mujeres se perfumaban con fuertes y persistentes aromas, como el ámbar, que alejaban, aparentemente, el mal olor. En los castillos se aromatizaban algunas estancias, naciendo así el primer ambientador de la historia.

La aparición de la industria del perfume
Es aproximadamente en el año 1200 cuando tiene lugar el acontecimiento más significativo relacionado con el desarrollo de la industria perfumista tal y como hoy la conocemos. El Rey Felipe II Augusto sorprendió a los perfumistas, que hasta ahora habían trabajado por su cuenta, con una concesión mediante la cual fijaba los lugares de venta de perfumes y reconocía la profesión como tal, así como la utilidad social de estas sustancias. Fue entonces cuando se empezaron crear las primeras escuelas donde se formaron los primeros aprendices y oficiales de esta profesión, que tras cuatro años de estudios pasaban a ser maestros perfumistas que supervisaban los trabajos de prensado de pétalos, maceración de flores, mezclado de ingredientes, y, en resumen, expertos encargados de conseguir la fórmula del perfume deseado. Esta concesión a los artesanos fue apoyada posteriormente, en 1357, por Juan II, en 1582 por Enrique III, y, en 1658, fue ampliada por Luis XIV. Se convierte así Francia en la cuna del perfume.
En el Renacimiento, etapa de progreso en todos los campos, los avances en la química permiten perfeccionar las técnicas hasta ahora usadas en la extracción del perfume mediante la destilación. Anteriormente el prensado de pétalos y la maceración de las flores eran las únicas técnicas empleadas, pero ahora, este método permitía la separación de las partes volátiles y menos volátiles de las plantas, consiguiéndose diferentes calidades de productos, todos ellos pertenecientes a una misma materia prima. Ahora es posible perfumar todo, desde la ropa y los complementos (guantes, abanicos, pelucas…) hasta a los animales de compañía.
El s. XIX aporta la posibilidad de obtener productos aromáticos mediante la síntesis, o sea, la reproducción de los olores naturales y los no naturales. Así por ejemplo, en 1893 se obtiene la ionona, sustancia de olor casi exacto a la flor de la violeta. Con esta técnica queda cubierto uno de los grandes problemas de la industria perfumista: la estabilidad. Las sustancias obtenidas mediante este procedimiento, aunque no sean naturales, son más estables, menos volátiles, haciendo que el perfume permanezca duradero por más tiempo. Y no solamente esto, también se abaratan los costes de producción.
Como ya se ha mencionado antes, Francia, y concretamente París, fue la cuna del perfume en el mundo. Hemos visto como los monarcas favorecieron su desarrollo y los perfumistas aprendieron rápidamente las técnicas de extracción de perfume adecuadas. Pero el protagonismo de Francia en el mundo del perfume se debió a razones puramente sociológicas. Mientras que en otros países europeos la austeridad era una característica destacada del modo de vida de sus sociedades, en Francia el lujo era símbolo de desarrollo de una sociedad más avanzada.
Al igual que ahora existen determinados países que ofrecen la posibilidad de “ganarse la vida” de una forma más rápida y con más medios, París ofrecía residencia a aquellos que pretendían conseguir un buen lugar en el desarrollo de su profesión, principalmente en las artes. Fue es en este país donde se crearon y evolucionaron las nuevas corrientes que pasaron al resto de Europa y también es allí donde las creaciones están más sujetas a las modas, tan volátiles en sí mismas como el propio perfume.

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