Papantla Flyers, Veracruz…Voladores de Papantla,

IMG_3477

The Voladores of Papantla
Ask anyone who’s been to Papantla what most impressed them, and they’ll probably say, “The Voladores.” Many people who’ve never been to the Gulf Coast — or even to Mexico – will light up in recognition at the mention of the Voladores. They perform regularly throughout Mexico, Central and South America. They’ve performed in several cities in the United States, and even in Paris and Madrid. So, who are the Voladores, and why are they famous?
Volador means flyer – he who flies. It is breathtaking to watch the spectacle of four men gracefully “flying” upside down from a 75 foot pole secured only by a rope tied around their waists.
Even more amazing is the musician, called the caporal. Balanced on a narrow wooden platform without a rope or safety net, the caporal plays a drum and flute and invokes an ancient spiritual offering in the form of a spectacular dance.
As he turns to face the four cardinal directions, he will bend his head back to his feet, balance on one foot then lean precariously forward, and perform intricate footwork, all the time playing the flute and drum! No matter how many times you see this beautiful performance, it will continue to astonish you, and the plaintive tune of the flute and drum will remain with you long after you have returned home.
The early history of the ceremonial flight of the Voladores is shrouded in the mists of antiquity. Information about the original ritual was partially lost when the invading conquerors from Spain destroyed so many of the documents and codices of the indigenous cultures. Fortunately, enough survived through legend and oral history and in materials written by early visitors to New Spain, that anthropologists and historians have been able to document at least part of the story of this ancient religious practice and how it has evolved through time.
A Totonaca myth tells of a time when there was a great drought, and food and water grew scarce throughout the land. Five young men decided that they must send a message to Xipe Totec, God of fertility so that the rains would return and nurture the soil, and their crops would again flourish. So they went into the forest and searched for the tallest, straightest tree they could find.
When they came upon the perfect tree, they stayed with it overnight, fasting and praying for the tree’s spirit to help them in their quest. The next day they blessed the tree, then felled it and carried it back to their village, never allowing it to touch the ground. Only when they decided upon the perfect location for their ritual, did they set the tree down.
The men stripped the tree of its leaves and branches, dug a hole to stand it upright, then blessed the site with ritual offerings. The men adorned their bodies with feathers so that they would appear like birds to Xipe Totec, in hope of attracting the god’s attention to their important request. With vines wrapped around their waists, they secured themselves to the pole and made their plea through their flight and the haunting sound of the flute and drum.
In Mesoamerican times the ritual of the Volador was performed throughout much of Mexico and extended as far south as Nicaragua. It was performed once every 52 years at the change of the century, and the brotherhood of the Voladores was passed from father to son.
At the time of the Conquest, the church fought strongly against what it considered heathen practices, and indigenous worship and rituals were silenced or held in secret. Later, the Catholic Church combined native beliefs with religious dogma, creating a syncretization of faith. The flight of the Volador was considered an interesting game by Colonial New Spain, and special plazas were constructed where the Voladores performed for a curious public. Over time the ritual slowly died out, until finally the Totonaca and a few Otomi were the only groups performing this ancient practice.
Today, the Totonaca people perform the flight of the Voladores for several reasons. First, it keeps a part of their traditional culture alive for everyone to see. Second, it provides additional income for the Voladores and their families. Non-Totonacas are asked to make a donation after each flight is completed, as well as for traditional dances which are frequently performed on weekends and evenings in the town plazas or in front of cafes. And last, it provides a sense of group pride. Like other folkloric dances and music from around the world, it’s a way to celebrate heritage and diversity.
The Voladores are a source of great pride to everyone in Totonocapan – the region of the Totonaca. In Papantla, the hub of the vanilla industry, there is even a large stone Volador that looks down on the city from one of the highest points in town. The Volador is a moving testimony to the Totonaca ancestors who founded Papantla in the 1200s, as well as to those who continue to maintain the rich cultural legacy in this region of México.
Giovana Alvarez. Representant
Paseo de la Reforma 350 piso 11, Col. Juárez, 06600, México DF
Tels: 55 91712074, Fax: 55 91711499
email: info@voladoresdepapantla.com
http://voladoresdepapantla.com/index_eng.htm

Los Voladores de Papantla
Pregunte a cualquier persona que haya ido a Papantla lo que los impresionó mas, y dirán, “Los Voladores”. Para aquellos que nunca estado en la costa de Veracruz, o aún en México, esta es una tradición que se realiza en México pero que se ha difundido por todo el mundo. Los voladores se han presentado en los Estados Unidos, e igual en París y Madrid que en Tokio y Moscú. ¿Así pues, quiénes son los Voladores, y porqué son famosos?
Es impresionante ver el espectáculo de cuatro hombres literalmente “volando” al utilizar de un poste de 30 metros asegurados solamente por una cuerda atada alrededor de sus cinturas.
Lo que sorprende mas es el músico, llamado el Caporal que se balancea en una plataforma de madera estrecha sin una red o cuerda de seguridad. El Caporal toca un tambor y una flauta e invoca un ofrecimiento espiritual antiguo en la forma de una danza espectacular.
Si Ud. presencia la ceremonia verá que ¡El Caporal se eleva en las alturas para hacer frente a las cuatro direcciones cardinales, se inclinará y abrirá sus brazos, mantendrá el balance sobre un pie, y realizará una danza enérgica, al mismo tiempo que toca la flauta y el tambor! No importa cuantas veces lo vea, siempre será un espectáculo hermoso, cuyo asombro y sonido de la flauta y del tambor permanecerán con usted largo tiempo después de que haya vuelto a casa.
La historia del vuelo ceremonial de los Voladores se cubre en las nieblas de la antigüedad. La información sobre el ritual original fue perdida parcialmente cuando los conquistadores invasores de España destruyeron muchos de los documentos y de los códices de las culturas indígenas. Afortunadamente, bastante ha sobrevivido gracias a la historia oral y a los materiales escritos por los primeros visitantes a la Nueva España, gracias a ello los antropólogos y los historiadores han podido documentar por lo menos parte de la historia de esta práctica religiosa antigua y cómo se ha desarrollado con el tiempo.
Un mito Totonaca dice de una época en que había una gran sequía, y el alimento y el agua escaseó en la tierra. Cinco hombres jóvenes decidieron que debían enviar un mensaje a Xipe Totec, dios de la fertilidad, de modo que las lluvias volvieran y fertilizaran el suelo, así sus cosechas prosperarían otra vez. Entraron en el bosque y buscaron el árbol más alto y más recto.
Cuando encontraron el árbol perfecto, permanecieron con él durante la noche, ayunando y rogando para que el árbol les ayudara en su propósito. Bendijeron el árbol, después lo cortaron y lo llevaron al día siguiente a su aldea evitando que tocara la tierra hasta el punto de la localización perfecta para su ritual.
Los hombres pelaron el árbol de sus hojas y ramas, cavaron un agujero para fijarlo verticalmente y después bendijeron el sitio con ofrendas rituales. Los hombres adornaron sus cuerpos con plumas de modo que aparecieran como pájaros a Xipe Totec en la esperanza de atraer la atención del dios a su importante petición. Con cuerdas envueltas alrededor de sus cinturas, se aseguraron al poste e hicieron su súplica al volar con el sonido enervante que emanaba de la flauta y del tambor.
En los tiempos prehispánicos el ritual de los Voladores fue realizado en gran parte de México llegando al sur hasta lo que hoy es Nicaragua. Fue realizado cada 52 años (en los cambios del siglo), trasmitiéndose la tradición de padres a hijos.
A la hora de la conquista, la iglesia luchó fuertemente contra lo que consideraba las prácticas paganas, y la adoración y los rituales indígenas fueron silenciados o celebrados en secreto. Más adelante, se combinaron las creencias nativas con el dogma religioso católico, creando un sincretización de la fe. El vuelo del Volador se consideró un juego interesante para la Colonia en la Nueva España, y algunas plazas especiales fueron construidas pare que los Voladores se presentaran ante el público curioso. Después de cierto tiempo el ritual fue cayendo en desuso, al punto que solamente los Totonacas y algunos Otomíes realizaban esta práctica antigua.
Hoy, la gente de Totonaca realiza el vuelo de los Voladores por varias razones. Primero, mantiene una parte de su orgullo y cultura tradicional viva. En segundo lugar, proporciona una renta adicional para los Voladores y sus familias. Normalmente se pide una donación una vez terminado cada vuelo. También se efectúan los vuelos con frecuencia los fines de semana y por las tardes en las plazas de las localidades totonacas así como en festividades importantes para este pueblo. Y finalmente, proporciona un sentido del orgullo de raza. Como otras danzas y música folklórica alrededor del mundo, es una manera celebrar la herencia cultural y la diversidad.
Los Voladores son una fuente de gran orgullo para los habitantes del Totonocapan – la región del Totonaca. En Papantla, el centro mundial de la industria de la vainilla, hay una estatua de un Volador de piedra grande que mira hacia abajo en la ciudad a partir del uno de los puntos más altos. Los Voladores son un testimonio vivo de los antepasados Totonacas que fundaron Papantla en el año 1200 y que continúa manteniendo la herencia cultural riquísima de esta región de México.
Giovana Alvarez. Representante
Paseo de la Reforma 350 piso 11, Col. Juárez, 06600, México DF
Tels: 55 91712074, Fax: 55 91711499
email: info@voladoresdepapantla.com
http://voladoresdepapantla.com/index_esp.htm

2 thoughts on “Papantla Flyers, Veracruz…Voladores de Papantla,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s